Mujer de éxito: Tres decisiones que podrían transformar tu vida Actualmente el boom del empoderamiento femenino ha motivado a muchas mujeres a replantearse su rol en los diferentes ámbitos en los que se desenvuelven. Sin embargo, más allá de entenderlo únicamente como un movimiento social o feminista, este movimiento podemos enfocarlo desde una perspectiva de desarrollo personal: como un proceso donde una mujer se descubre así misma, reconoce su valor, identifica sus capacidades, fortalece su identidad y adquiere la confianza para tomar decisiones conscientes sobre su vida. Y precisamente, ahí comienza la transformación, en las decisiones que una mujer toma de manera intencional para alcanzar el verdadero empoderamiento. Por eso, quiero proponerte tres decisiones que pueden transformar la manera en que diriges tu vida: 1. Decide creer en ti misma Muchas veces, las mujeres por diferentes experiencias negativas como el rechazo, las críticas constantes, relaciones abusivas, presiones estéticas y sociales van perdiendo la confianza en sí mismas y las múltiples capacidades que tienen se van cubriendo por inseguridades, problemas de autoestima, miedo a ser juzgadas o al fracaso. Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa. (Rut 3:11) Sin embargo, la biblia nos enseña en este versículo bíblico y a través de la historia de Rut, que una mujer no siempre puede elegir las circunstancias que enfrenta, pero si puede decidir cómo responder ante ellas. Por eso, hoy puedes decidir: Dejar de vivir desde la duda, la comparación o el miedo al fracaso. Reconoce tus capacidades y atrévete a desarrollar el potencial que Dios puso en ti. 2. Decide dejar atrás lo que ya no te permite crecer. Aferrarse significa agarrarse o asirse con mucha fuerza a algo material, o bien mantener con obstinación y tenacidad una idea, opinión o esperanza. Este concepto nos abre el panorama ante una realidad que se vive muy constantemente, al igual que una persona que se aferra físicamente a un salvavidas en medio del mar por miedo a ahogarse, así, en el plano emocional curre algo parecido. Podemos aferrarnos a una relación, a una etapa, a una persona, a una herida, a un fracaso e incluso a una versión de nosotras mismas que ya no existe. Lo hacemos por que lo conocemos, porque alguna vez nos dio seguridad y nos da miedo la incertidumbre de saber lo que pasará después de soltarlo. El problema es que lo conocido no siempre es lo saludable y lo seguro no siempre es lo que me permite crecer. El apóstol Pablo nos enseña en Filipenses 3:13-14que para avanzar hacia lo que tenemos adelante, necesitamos dejar de vivir dependientes de lo que quedó atrás: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante…prosigo a la meta. Decide hoy: Soltar hábitos, relaciones, pensamientos, culpas o incluso etapas que cumplieron su propósito, pero que hoy se han convertido en un límite. N permitas que aquello que ya pasó tome el control sobre tu presente y tu futuro. 3. Decide tomar el control de tu futuro Elena toleró durante años que su pareja minimizara sus logros, controlara sus decisiones y la hiciera sentir insignificante. Tras mucho dolor, entendió que el respeto no se ruega, se exige. Un día, con firmeza, recogió sus cosas, se mudó con su familia y decidió tomar el control de su futuro: cerró ese ciclo destructivo, comenzó a estudiar una carrera y recuperó la dignidad que le habían arrebatado. Quizás, te identifiques con este ejemplo cotidiano, quizás no sea tu pareja, puede ser tu jefe, tus compañeros de trabajo e incluso tu misma. Elena se cansó y tomó una decisión: tomó el control de su vida, dejó de esperar que alguien viniera a rescatarla. Tomar el control de nuestra vida no significa tener el control absoluto de las circunstancias, significa dejar de entregar a otros, al pasado, al miedo el poder de decidir por nosotras. Por eso decide hoy: Dejar de esperar que las circunstancias cambien y comenzar a tomar decisiones conscientes: establecer metas, prepararte, administrar bien tu tiempo y trabajar por aquello que deseas construir. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7 Únete a nuestro Grupo de Mujeres Ven a compartir con la hermandad de mujeres ESENCIA.  Me interesa