Dichos de la abuela, principios de Dios  qué pasa cuando un hombre se queda dormido frente a las oportunidades? Los dichos de la abuela son   lecciones de vida cortas  que transmiten  la sabiduría ancestral   y la experiencia  de los mayores  de forma sencilla. Hoy vamos a ver como muchos de esos dichos de la abuela  son principio de Dios dichos de formas personalizadas pero con la misma esencia. Un dicho de la abuela, principio de Dios: “No hay mal que por bien no venga”. La Biblia lo expresa como un principio de Dios: “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28). Eso no significa que el dolor sea bueno, sino que Dios puede redimir lo que parecía perdido.Un dicho de la abuela era: “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. Y la Biblia parece decirle: “Velad y orad” (Mateo 26:41). No se trata de vivir corriendo como si nos persiguiera el cobrador, sino de estar despiertos para reconocer lo que Dios pone delante.  También decía: “El que madruga, Dios le ayuda”, y Proverbios 6:6 nos manda mirar a la hormiga. Señor, levantarse temprano no siempre arregla la vida, pero sí puede enseñarnos disciplina, responsabilidad y propósito.  Que se resumen en un principio de Dios. Un hombre despierto espiritualmente no llega tarde a su llamado sino que lo potencializa y lo hace crecer. Y cómo saber si estamos avanzando o simplemente corriendo en círculos?  Mi abuela soltaba otra joya: “El que mucho corre, pronto para”, y también: “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. ahí nos retrató! La Biblia enseña  principios de Dios y uno es este : que todo tiene su tiempo (Eclesiastés 3:1) y que debemos correr con paciencia la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1). Y qué pasa cuando sentimos que llegamos tarde? Otro de los dichos de la abuela  que son principios de Dios era este, “Más vale tarde que nunca”, decía mi abuela. La Biblia nos recuerda que hay un tiempo para todo (Eclesiastés 3:1) y que Dios puede restaurar años que parecían perdidos (Joel 2:25). Así que no entierres tu propósito porque ya pasó tu oportunidad. Tal vez sea el momento de volver a empezar, pedir perdón, llamar a tu hijo, reconciliarte, servir o decirle a Dios: “Aquí estoy”. No importa tu edad: hay camino, propósito y un lugar para ti. Da el primer paso con fe y esperanza, porque Dios todavía puede sorprenderte. Mira este enlace que edificará tu vida. Más información